Se pone en duda la supuesta inocencia de la familia de Barrelier, sugiriendo que podrían estar al tanto de sus actividades y tener miedo a las consecuencias.
Se cuestiona la actitud de la madre de Barrelier, instándola a hablar y explicar a qué se dedicaba su hijo, y negando la posibilidad de que no supieran nada de lo ocurrido con Agostina.
Se reitera la sospecha de que todos en el entorno de Barrelier sabían lo que sucedía, y se critica la falta de acción policial para prevenir este tipo de crímenes.
Se mencionan testimonios de mujeres que se acercaron a la prensa para relatar situaciones vividas en locales como "Guachita", evidenciando el miedo generalizado en la zona.