Emiliana, tras recibir una cotización por sus joyas, decide consultar con su madre antes de concretar la venta. Se le informa que la joyería puede realizar la transacción en el momento que ella decida, y se le deja asentado el valor con la fecha actual, considerando posibles fluctuaciones del mercado internacional.
Se le entrega una tarjeta personal con los datos de contacto. La clienta se muestra agradecida por la atención y la posibilidad de haber obtenido una buena cotización para su proyecto.