Una clienta desea cambiar sus joyas de oro y un reloj Rolex por un modelo más discreto. El tasador evalúa las piezas, señalando que el reloj se valora por su metal y que la ausencia de papeles disminuye su cotización. Se menciona un Rolex de los años 70 y un anillo de oro, platino y brillantes.
La clienta no está segura de tener los papeles del reloj, ya que se los entregó su novio. El tasador procede a tasar el metal y las piedras preciosas para ofrecer un valor.