La economía mundial continúa sufriendo el impacto de la inestabilidad geopolítica. El bloqueo naval de los puertos iraníes por parte de Estados Unidos y las amenazas de los rebeldes hutíes en el Mar Rojo mantienen los precios de la energía y los alimentos en niveles elevados.
Esta pausa actual en el conflicto es frágil y depende de que ninguna de las partes cruce nuevas líneas rojas. La situación económica global se ve agravada por estas tensiones, afectando el comercio y los costos de bienes esenciales.