Se plantea la pregunta "¿A qué precio?" en relación con el control del peso, cuestionando si vale la pena sacrificar salidas y momentos de disfrute como cumpleaños. Se enfatiza la importancia de un "permitido" medido y controlado.
Se critica la falta de coherencia en las elecciones alimentarias, ejemplificando con el caso de buscar el bajo contenido de sodio en productos mientras se consume salero abiertamente. Se insta a ser conscientes de las elecciones y a no buscar excusas.