El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, después del Alzheimer, afectando principalmente a personas menores de 60 años. Existen diversas herramientas para mejorar la calidad de vida de los pacientes, especialmente en los primeros años de diagnóstico.
Se discute la influencia de factores ambientales, como agroquímicos y alimentación, en el desarrollo de la enfermedad. En los años 90, se observó un aumento de casos de Parkinson juvenil en un hospital de Estados Unidos, todos relacionados con el consumo de heroína adulterada que contenía un residuo tóxico (MPTP) que destruía las neuronas productoras de dopamina.
Esta sustancia, el MPTP, se utilizó posteriormente para crear modelos experimentales en ratones, los cuales desarrollaban síntomas parkinsonianos. La pérdida de neuronas dopaminérgicas en el tronco cerebral, superior al 70%, es la causa subyacente del Parkinson, pudiendo ser provocada por traumatismos (boxeo), exposición a tóxicos o predisposición genética.
Diagnosticar la enfermedad se basa en la aparición de síntomas cuando ya se ha perdido más del 70% de las neuronas dopaminérgicas. Es fundamental contar con información y manejo adecuado de la misma para el tratamiento. El Dr. Alejandro (director del Instituto Neurológico de Buenos Aires) brindó detalles sobre la enfermedad.