Analia Franchin y su esposo Sebastián Esquenazi son objeto de una denuncia vecinal millonaria. La acusación se centra en la construcción de una medianera que, según los denunciantes, se encuentra en absoluta contravención y es de total ilegalidad.
La medianera habría generado destrozos en el edificio lindero, incluyendo filtraciones y humedad. La denuncia, que consta de más de 60 páginas y está ilustrada con documentación, detalla que la construcción excede la línea de frente interno y que el pulmón de manzana no resiste edificación según el reglamento de la ciudad de Buenos Aires.
Los vecinos denuncian que no existe autorización para la obra y que cualquier elevación superior a 3 metros es violatoria de la ley. Califican la obra como clandestina y advierten sobre grave riesgo de derrumbe, daño a la vista y a la luz natural, y peligro para árboles centenarios.
A pesar de los intentos de diálogo, Analia Franchín se habría negado a dialogar, señalando que accedería a obtener los permisos necesarios para hacer de su casa un palacio medieval. La abogada de los denunciantes, Sonia Spampinato, afirma que la construcción es ilegal y que los daños son inminentes.