El femicidio de Ramona Corzo en Santiago del Estero conmociona a la opinión pública. El cuerpo de la víctima fue encontrado calcinado y envuelta en una frazada, con partes desmembradas. La familia denuncia una investigación deficiente y sospecha la participación de más personas además del principal acusado, Luis "Chucky" Bustamante.
Un remisero, Gastón Marote, aportó un testimonio clave al ver a una mujer alcoholizada en la casa de Bustamante, lo que llevó a la detención del sospechoso. Sin embargo, la familia sostiene que el allanamiento en la vivienda fue superficial y que no se buscaron exhaustivamente pruebas cruciales, como el medio cuerpo faltante de Ramona.
La hija de la víctima, Edith, expresa su frustración ante la falta de respuestas de la justicia y la negativa a buscar los restos de su madre. Sostiene que Bustamante no pudo haber actuado solo y que la investigación no ha sido profunda, comparando la situación con otros casos donde se emplearon más recursos para encontrar a las víctimas.
Las cámaras de seguridad captaron a Bustamante transportando un paquete con partes del cuerpo de Ramona, lo que reforzó las sospechas. La familia cuestiona la lentitud en los peritajes de los celulares secuestrados, que podrían arrojar luz sobre posibles cómplices. La principal hipótesis es que el medio cuerpo faltante podría estar en los pozos sépticos de la propiedad de Bustamante, donde se negaron a realizar una excavación exhaustiva.