Una fuerte tormenta azotó Nueva York, con vientos de hasta 96 kilómetros por hora. Las fuertes ráfagas provocaron voladuras de objetos y dispersaron mobiliario cerca de una piscina cubierta, obligando a los asistentes a huir.
La tormenta eléctrica causó interrupciones en el servicio de trenes y retrasos en vuelos, además de la caída de árboles en Queens y el Bronx, y en New Jersey.