Con el 96-97% de los votos contados, Roberto Sánchez aventaja a Keiko Fujimori por solo 3.000 votos, manteniendo el empate técnico. Si Sánchez gana, enfrentará un Congreso profundamente hostil a la izquierda, cuyo principal desafío será evitar la destitución.
El Congreso peruano, con mayoría en ambas cámaras, podría destituir al presidente si cuenta con 40 diputados y 26 senadores. Roberto Sánchez acusó a Fujimori de intentar derribar a Pedro Castillo.