Se genera un fuerte debate sobre expresiones vertidas en televisión, específicamente acerca de "muerte al presidente". Un panelista se opone rotundamente a esta actitud y pide que la justicia investigue, calificando la opinión como una "barbaridad".
Se discute la libertad de expresión y los límites de la misma, con un conductor que intenta mediar y otro que se niega a formar parte de opiniones que considera inaceptables. Se subraya la importancia de no mezclar temas y mantener el foco en la discusión.