Se analiza el perfil de los agresores en casos como el de Agostina, describiendo estructuras psicopáticas que utilizan la manipulación y la seducción para captar a sus víctimas. Se sugiere que estos actos pueden ser una forma de venganza, especialmente en contextos de narcotráfico y trata de personas, lastimando a familiares cercanos.
Se describe una posible estructura organizacional en estos delitos, con roles definidos como el conductor, el abusador y el asesino, operando de manera destructiva.