Los abuelos de Agostina detallan el maltrato psicológico que sufría la niña por parte de su padre, quien la manipuló para que dejara el patín artístico, un deporte que amaba.
Relatan cómo el padre de Agostina la convenció de abandonar el patín, argumentando que era una pérdida de tiempo y que no llegaría a nada, a pesar de que los abuelos cubrían los gastos.
Critican al padre por no haber sido un "padre presente" y por intentar culpar a Melisa, la madre, cuando él mismo maltrataba a su hija.
Afirman que Agostina volvía enojada y de mal humor de las visitas a su padre, evidenciando la falta de disfrute mutuo en la relación.