Se critica la exclusión de la política en el fenómeno masivo de la despedida del Indio Solari, señalando que ningún político podría convocar a tal cantidad de gente.
Se cuestiona la decisión del gobierno de no abrir el Congreso de la Nación para el evento, atribuyéndolo a un posible desconocimiento del "fenómeno ricotero" y a un temor a lo que pudiera suceder, demostrando que la política quedó superada por la movilización popular.