Luciana compartió su experiencia durante el fin de semana, admitiendo haber consumido un vaso de daiquiri y comido un gusanito de mezcal. A pesar de sus precauciones, se realizó una ecografía abdominal que reveló la presencia de múltiples cálculos pequeños en la vesícula y un hígado graso no alcohólico, probablemente asociado a su sobrepeso.
La doctora explicó que el consumo de alcohol, si bien no causa directamente dolor de vesícula, sí puede contribuir al hígado graso y afectar negativamente la salud general, especialmente en personas con sobrepeso. Luciana expresó su determinación de continuar con el tratamiento y enfocarse en su salud, a pesar de la preocupación por los resultados de la ecografía.