Se aborda la necesidad de diversificar la matriz energética mundial, actualmente dependiente en más del 60% de los combustibles fósiles, y la urgencia de incorporar energías limpias que no emitan gases de efecto invernadero.
Se presenta el hidrógeno como un posible vector energético renovable. Se explica que, aunque es abundante, se encuentra en compuestos como el agua y su extracción mediante electrólisis consume mucha energía y agua.
En el laboratorio, se investiga la producción de hidrógeno a partir de una mezcla de etanol y agua, derivada de la fermentación de biomasa (residuos animales, vegetales o de otro tipo). Se busca desarrollar un catalizador específico para este proceso, apuntando a maximizar la producción de hidrógeno y minimizar subproductos no deseados como el dióxido de carbono, metano o acetona.