Carlos Solari expresó su fascinación por la digitalidad, considerándola una herramienta que permite una manipulación del sonido y la imagen infinitamente superior a las técnicas analógicas del pasado.
Recordó sus inicios en la industria musical, trabajando con métodos como el corte de cinta, y contrastó esa experiencia con las posibilidades actuales. Describió cómo en el pasado, la calidad del sonido se veía comprometida por limitaciones técnicas y procesos de copiado rudimentarios, que podían arruinar el trabajo de producción.
Solari lamentó la pérdida de calidad que ocurría en esas etapas y celebró los avances tecnológicos que permiten hoy en día obtener resultados "brillantes" y con mayor dinámica en la música.