La despedida al Indio Solari generó un debate político en Argentina, con una Casa Rosada que se mostró equidistante y evitó asociarse al evento.
Mientras Kicillof se definió como "ricotero" y asistió al velatorio, el oficialismo evitó pronunciarse, a diferencia de gestos anteriores como el de Maradona. La cercanía del Indio Solari con el kirchnerismo y la postura de Milei en redes sociales añadieron tensión al panorama.
Se especula que la decisión de no oficializar el velatorio se debió a evitar posibles incidentes, recordando el trágico final de un recital en Olavarría en 2016.