La organización del funeral del Indio Solari implicó complejas negociaciones políticas entre Casa Rosada, la Provincia de Buenos Aires y el municipio de Avellaneda, generando "cruces inimaginables". Se reveló una tensión preexistente entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof, quienes no se hablaban desde las elecciones de octubre del año anterior.
Tras la muerte del Indio Solari, la familia se comunicó con Máximo Kirchner para solicitar ayuda en la organización. Inicialmente, Martín Menem, desde el Congreso, emitió un comunicado indicando que no se daban las condiciones de seguridad para un velatorio allí, siendo este el único mensaje oficial del presidente Milei al respecto.
Se barajaron varios lugares para el velatorio, incluyendo el Club Racing, donde Solari había dado un recital en 1998. Sin embargo, Racing declinó la propuesta. Posteriormente, el gobierno ofreció Tecnópolis como alternativa, aunque inicialmente no querían ofrecer nada.
El gobierno nacional se mostró incómodo ante la situación y la definición inicial fue no hacer nada, no emitiendo ningún mensaje oficial. Esto generó discusiones internas, con una facción a favor de emitir un mensaje y otra que optó por el silencio. La propuesta de realizarlo en el Congreso por parte de Unión por la Patria obligó al gobierno a reconsiderar su postura.
Martín Menem, a través de Montoliva, respondió que no se daban las condiciones de seguridad en el Congreso. La posibilidad de Tecnópolis surgió como una opción. El Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, con Ferrari a la cabeza, comenzó a diagramar cómo podría realizarse en Avellaneda, dado que allí se encuentra la cancha de Racing. Finalmente, el gobierno ofreció Tecnópolis, pero la familia ya parecía tener la decisión tomada de realizarlo en el polideportivo de Villa Domínico.