Los primeros habitantes del Canal Beagle, hace seis mil años, desarrollaron tecnologías para la captura de recursos marinos, enfocándose en lobos marinos, aves y peces.
Actualmente, los cormoranes, como el imperial y el de cuello negro, anidan en la región y son una atracción turística. A diferencia de los pingüinos, pueden volar y bucean hasta 40 metros, jugando un rol crucial en la regulación de la cadena trófica marina.
Junto a los cormoranes, conviven colonias de lobos marinos de un pelo, que aunque han aumentado su población, aún no recuperan los números previos a la caza intensiva de siglos pasados. Estos animales, con marcado dimorfismo sexual, son buceadores expertos y se alimentan tanto de presas como de vegetales.