Armenia, un pequeño país del Cáucaso, ha captado la atención internacional debido a su compleja posición geopolítica y sus crecientes tensiones con vecinos como Azerbaiyán y Turquía. Históricamente vinculada a Rusia, que mantiene una base militar en su territorio, Armenia busca diversificar sus relaciones y acercarse a Occidente, particularmente a la Unión Europea.
La reciente cumbre bilateral con la UE, que contó con la presencia del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, generó malestar en Rusia. El primer ministro armenio, Nikol Pachinyan, se encuentra en una delicada posición, intentando mantener el equilibrio entre su dependencia económica de Rusia y su deseo de avances democráticos y económicos con Europa.
La confianza en Rusia como garante de seguridad se ha visto mermada tras las guerras con Azerbaiyán por Nagorno-Karabaj, lo que llevó a Armenia a suspender su participación en la OTSC, alianza militar liderada por Rusia. El acercamiento a la UE y la visita de Zelensky son interpretados como un claro mensaje hacia Moscú.
Estados Unidos también ha incrementado su influencia en la región, interviniendo en negociaciones para corredores terrestres y buscando ganar terreno económico a Rusia. La situación se agrava con la proximidad de elecciones en Armenia, donde la diversificación de relaciones es un tema central.