Miles de jóvenes, fanáticos de Los Redonditos de Ricota, cortaron la calle y protestaron frente a la municipalidad de Olavarría por la suspensión de un recital.
Los manifestantes encendieron neumáticos y expresaron su descontento ante la decisión, argumentando que no son vándalos y solo buscan disfrutar del espectáculo.
Se cuestiona la histeria colectiva y la adjudicación de actos de delincuencia a los jóvenes que asisten a los conciertos.