Un fanático de Mar del Plata relata su experiencia siguiendo al Indio Solari y a Los Redondos desde joven. Llegó a Villa Dominico tras trabajar para despedir al artista.
Comenzó a seguir a la banda en 2005 y desde entonces no se perdió ningún recital, incluyendo el último en La Plata. Su hijo de nueve años también es fanático y planea llevarlo a ver a los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
A pesar de no haber podido ingresar al velatorio, el fanático expresa su profunda conexión con la música del Indio, considerándola una parte esencial de su vida y la de su familia.