Se narra el episodio de la vacunación del Indio Solari en Ituzaingó, donde a pesar de la presencia de gente, se mantuvo el respeto hacia su persona. Se destaca que, aunque algunos lo reconocieron, nadie traicionó su privacidad.
Se menciona su comportamiento en recitales de otras bandas, donde evitaba robar protagonismo, demostrando respeto por los artistas principales y la decisión de no asistir a eventos donde sintiera que su presencia desviaba la atención.