La despedida de Diego Maradona en 2020, en plena pandemia de COVID-19, congregó a una multitud estimada en un millón de personas, desafiando las restricciones sanitarias vigentes.
A pesar de las medidas de distanciamiento social y las limitaciones para la movilización, los seguidores de Maradona se acercaron masivamente para darle el último adiós. La situación se tornó inmanejable, superando la capacidad de control de las autoridades y la familia.
El flujo incesante de personas obligó a la familia a tomar la difícil decisión de cerrar el velatorio ante la imposibilidad de continuar. La magnitud de la despedida, incluso con las restricciones, demuestra el profundo arraigo y el amor que Maradona generaba en el pueblo argentino.