Diego relata su experiencia como un adolescente depresivo y antisocial, inmerso en el esoterismo y la cartomancia en busca de respuestas a su vacío existencial. Describe rituales oscuros, la influencia de "entidades" y la creciente violencia en su participación en sesiones espiritistas, donde actuaba como "campeón" manteniendo el orden de los altares y herramientas rituales.
A pesar de sus intentos por liberarse a través de rituales y amuletos, su situación empeoró, sufriendo pesadillas constantes, visiones de seres horribles y ataques físicos. Su vida se convirtió en un tormento, sin poder descansar ni encontrar paz.
La transformación llegó al asistir a una reunión de la Iglesia Universal, donde presenció cómo las mismas entidades que lo atormentaban perdían su poder ante la fe y la presencia de Dios. A partir de su participación en las reuniones y la práctica de la palabra de Dios, Diego experimentó un cambio radical: la depresión desapareció, las pesadillas cesaron y encontró la felicidad y la paz.
Hoy, Diego se considera una persona realizada, libre de miedo a la muerte y a la vida, gracias al poder transformador de Dios en su corazón. El segmento concluye mostrando el "antes y después" de Diego, destacando su liberación de la depresión, la prosperidad económica y la felicidad lograda a través del "trabajo de liberación" de la Iglesia Universal.