Se analizan los posibles errores cometidos por los responsables del crimen de Agostina, destacando la importancia de no descartar ninguna pista.
Se menciona que tener el teléfono celular activo fue un error de Barrelier, permitiendo la geolocalización y el rastreo de antenas por parte de la justicia.
Se sugiere que, a pesar de la aparente profesionalidad de los perpetradores, siempre existen fallos que pueden llevar a su identificación.