La consulta sobre el azúcar morena o mascabo plantea dudas sobre su salubridad en comparación con el azúcar blanca. Si bien estos azúcares, al tener un proceso de refinamiento menor, pueden considerarse un primer paso hacia una opción más saludable, no dejan de ser azúcares con un impacto glucémico similar al blanco.
La nutricionista explica que, aunque se busca consumir alimentos con menos procesos y más "reales", el azúcar morena o mascabo sigue generando picos de insulina que a largo plazo pueden afectar la salud. No se trata de una opción libre de consumo, sino de un reemplazo que aún requiere moderación.
La recomendación principal es prestar atención a la cantidad que se utiliza y, gradualmente, reducir su consumo. Se compara esta situación con la sal, donde existen variedades como la del Himalaya que, si bien pueden tener minerales adicionales, siguen siendo sal. La clave, en ambos casos, reside en el conocimiento y la moderación.
Se enfatiza que el foco no debe estar en si es "saludable" o no, sino en la cantidad consumida. La frase "el veneno está en la dosis" resume la importancia de la justa medida. No se trata de demonizar alimentos, sino de consumirlos de manera moderada para evitar problemas de salud.