El microestadio municipal Parque Domínico en Avellaneda se convirtió en el epicentro de la despedida al Indio Solari, reuniendo a miles de fanáticos en una "misa ricotera". A pesar de la lluvia persistente, los seguidores se acercaron para rendir homenaje al ícono del rock argentino.
El lugar se tiñó de altares, murales y ofrendas florales, reflejando el profundo impacto del músico en la cultura. La atmósfera era una mezcla de tristeza y celebración, con personas llorando, riendo y bailando al compás de su música. La organización municipal y los bomberos de la provincia de Buenos Aires trabajaron para mantener el orden en el evento.
El cronista Chifla, presente en el lugar, describió la escena detalladamente, mostrando los murales y la entrada al predio. Se destacó la organización del evento, contrastando con incidentes previos en el Obelisco, y se resaltó la emotividad de los homenajes realizados al Indio Solari.