Se insta a los creyentes a ponerse del lado de Dios y cumplir las exigencias del nuevo pacto con obediencia radical. Es fundamental alinear la vida con los propósitos y la voluntad de Dios.
Como hijos amados de un padre extravagantemente generoso, se asegura que serán grandemente bendecidos, recibiendo todo lo necesario y el amor divino.