La morosidad en los créditos sigue en aumento, afectando tanto a bancos como a entidades financieras no bancarias. Los datos de abril muestran un panorama preocupante, con un 26,9% de atraso en los créditos otorgados por estas últimas.
En el caso de las casas de electrodomésticos, la morosidad alcanza el 4%, y se suma al cierre de sucursales y al auge de las compras online. Los créditos personales también presentan un alto nivel de atraso, superando el 34%.
El economista Ricardo Delgado explica que la situación se debe a la pérdida de poder adquisitivo y la disminución del ingreso disponible de las familias, que destinan cada vez más a gastos fijos. Esto dificulta el pago de deudas y frena el dinamismo del crédito, un motor clave para la actividad económica.