La cobertura se trasladó al velatorio del Indio Solari en Avellaneda, descrito como un evento de magnitud histórica y sin precedentes. La gran afluencia de público, estimada en cientos de miles de fanáticos, generó filas de hasta 7 kilómetros y una espera de más de 10 horas.
A pesar de la magnitud del evento y las condiciones climáticas adversas (lluvia), se destacó el comportamiento ordenado y pacífico de los asistentes, quienes esperaban para despedir al icónico músico. La organización desplegó un operativo con vallas y pantallas gigantes para gestionar la multitud.