Se estima que cerca de 3 millones de personas se acercaron para despedir al Indio Solari, con una organización que prioriza la permanencia de los asistentes hasta el último momento.
Las autoridades de seguridad destacaron el orden del evento, contrastando con incidentes previos en la Ciudad de Buenos Aires donde hubo detenidos por disturbios y consumo de alcohol.
La familia del músico expresó su deseo de que la despedida se extienda hasta que el último fanático pueda hacerlo, manteniendo la esencia de lo que el Indio Solari representaba para su público.