La organización del velatorio del Indio Solari implementó un sistema de controles y vallas para gestionar la masiva afluencia de público. Se estima que 15.000 personas por hora pasaban por los accesos, con filas que llegaron a extenderse por varios kilómetros.
El operativo, a cargo de personal con chalecos identificatorios, buscaba mantener el orden y la seguridad. A pesar de la gran cantidad de gente y las condiciones climáticas, la situación se mantenía controlada y pacífica, con la gente avanzando en grupos y mostrando respeto.