Se describe cómo algunos periodistas "pícaros" han adoptado un estilo vehemente frente a cámara, simulando vehemencia para generar rating y obtener beneficios económicos.
Se menciona que los productores les indican cuándo detenerse y que algunos periodistas tienen "papeles para mostrar" como respaldo de sus dichos.
Se alude a la posibilidad de recibir "sobres" como pago por ciertas posturas o informaciones, sugiriendo que esto es una práctica para salvar carreras.