Las oraciones expresadas en forma de lágrimas son consideradas muy valiosas para Dios. Se cita Hebreos 5-7, donde se menciona que Cristo oró llorando y Dios respondió sus oraciones, prometiendo sanación. A Josías también se le dijo que su oración había sido oída y sus lágrimas vistas.
Se resalta que las lágrimas que brotan de un corazón arrepentido son preciosas para Dios. Se recuerda el caso del salmista, quien lloró toda la noche y cuya cama quedó bañada en llanto, recibiendo la respuesta de Jehová. Asimismo, se menciona a la mujer pecadora que, llorando, mojó los pies de Jesús con sus lágrimas, recibiendo el perdón de sus pecados.