Tres millones de personas se movilizaron para despedir al Indio Solari, generando una manifestación popular genuina y emotiva.
A pesar de no contar con el apoyo de aparatos políticos ni campañas de prensa, la convocatoria demostró el profundo amor y conexión del público con el artista.
La organización del evento, a pesar de la masiva concurrencia, fue destacada por la fluidez y calma de la gente que se acercó para darle el último adiós.