Se evoca la tradición de los recitales del Indio Solari, donde el acceso al público era amplio y no siempre dependía de tener una entrada. En ocasiones anteriores, como en Huracán, Tandil o Junín, las vallas se abrían para permitir el ingreso de todos los que deseaban asistir.
Ante esto, surge la reflexión sobre por qué la despedida final del Indio no siguió el mismo modelo, abriendo las vallas para un acceso libre y masivo. Se plantea la pregunta de si esta decisión se debió a motivos organizativos o a un cambio en la dinámica de los eventos del ídolo.