La larga espera para despedir al Indio Solari se hace más llevadera gracias a la compañía y la música que emana de los fanáticos. La gente se organiza con banquitos, reposeras y mates, creando un ambiente de camaradería.
A pesar de las horas de espera, la "misa ricotera" se vive con pasión y paciencia, demostrando la profunda conexión de los seguidores con el artista. La jornada se convierte en una experiencia compartida, donde la música y la amistad son protagonistas.