Un vehículo fue destruido por el ejército israelí mientras circulaba entre Jardalí y una localidad en el sur del país. A bordo viajaban tres militares libaneses: un general de brigada, un capitán y un soldado.
Según Israel, el automóvil se dirigía de manera sospechosa hacia sus tropas en una zona de combate. El ejército libanés denunció un ataque violento, mientras que la presidencia libanesa acusó a Tel Aviv de actuar con impunidad, calificando el hecho como una flagrante violación de la soberanía libanesa.
El alto el fuego alcanzado el 17 de abril entre el gobierno libanés e Israel nunca ha sido respetado, y los bombardeos israelíes se han intensificado en las últimas semanas en el sur de Líbano. El ejército israelí emitió nuevas órdenes de evacuación para cinco localidades ante la posibilidad de nuevos ataques aéreos.