La fila para despedir al Indio Solari ha recibido a una participante inusual: una perra, a la que su dueña considera como un hijo. La presencia de la mascota resalta la profunda conexión emocional que genera el artista en sus seguidores de diversas generaciones.
Una mujer de 54 años, que ha seguido al Indio Solari durante gran parte de su vida, comparte su devoción y la importancia de su música. Se destaca la diversidad de público que se congrega, unidos por el fanatismo hacia el ídolo.