A pesar de la lluvia y las largas horas de espera, los fanáticos del Indio Solari se mantienen firmes en su propósito de darle el último adiós. La gente describe el momento como histórico y emotivo, una "última misa ricotera".
Muchos asistentes, aunque deben regresar a trabajar, priorizan estar presentes, reconociendo la trascendencia del evento. Se enfatiza la importancia de cuidar el momento y mantener la tranquilidad, tal como el Indio Solari siempre promovió.