La industria turística cubana enfrenta una crisis debido a la retirada o reducción de operaciones de importantes grupos hoteleros internacionales, como los españoles Iberostar y Meliá, y el grupo asiático International Archipelago.
Estas empresas han cesado o disminuido sus actividades en la isla, en parte por el temor a sufrir sanciones de Estados Unidos debido a sus vínculos con el conglomerado económico-militar cubano Gaesa. La situación se agrava por las restricciones financieras y de transporte que afectan al sector.