La escalada en Medio Oriente se consolida como una guerra regional, con ataques de Irán a Israel y amenazas a bases de Estados Unidos en países como Kuwait y Bahréin.
Irán respondió a bombardeos israelíes contra centros de Hezbollah en Beirut. Israel argumentó que sus ataques fueron represalia por disparos previos de Hezbollah.
La situación diplomática permanece estancada. La tensión se suma al bloqueo del estrecho de Ormuz y las amenazas iraníes a bases estadounidenses.