La organización del homenaje al Indio Solari en Avellaneda involucró gestiones políticas significativas. Tras la negativa del Congreso para albergar el evento, la familia solicitó la intervención de figuras políticas como Máximo Kirchner y Axel Kicillof.
La gestión pasó por varios funcionarios, incluyendo a Jorge Ferraresi, hasta llegar a Hugo Barrueco. Finalmente, la familia pidió que la organización recayera en Javier Grossman, conocido por haber organizado el funeral de Néstor Kirchner y los festejos del Bicentenario.
La decisión de poner a Grossman al frente de la organización se debió a su relación con la familia y su experiencia en eventos masivos, buscando replicar la magnitud y el impacto de anteriores despedidas a figuras relevantes.