Se aborda la controversia sobre el posible uso político de la despedida al Indio Solari, diferenciando el reconocimiento al artista de las intenciones de ciertos sectores políticos.
Se desmiente la versión de que Máximo Kirchner se haya acercado para capitalizar el evento, aclarando que su presencia fue a pedido de la familia del músico. Se critica la tendencia de algunos a mezclar el homenaje con agendas políticas, especialmente en relación con la figura de Cristina Kirchner.
Se elogia la organización del evento, independientemente de quién la haya llevado a cabo, y se enfatiza la necesidad de separar el reconocimiento artístico del aprovechamiento político, señalando que figuras como el Indio Solari pueden generar uniones que trascienden las divisiones partidarias.