Una joven empresa cubana, Ingenius, instala paneles solares en los techos de La Habana, representando una apuesta de futuro en medio de la crisis energética del país. Sus fundadores, Juan Pablo y José Carlos, quienes antes se dedicaban a la programación web, ven en la energía solar una solución sostenible.
Sin embargo, el alto costo de una instalación básica, que puede alcanzar los 5.000 dólares, limita su accesibilidad para la mayoría de las familias cubanas, a pesar de la esperanza de que los precios continúen bajando en el futuro.