Adam recibe la noticia de que la escuela ahora le pertenece a él y a Mary, pero se muestra reacio a aceptar la responsabilidad total. El Señor Ames, mentor de Adam, revela que su salud está muy deteriorada y que no podrá continuar al frente de la escuela, dando a entender que su tiempo se agota.
Adam expresa su profundo respeto y aprecio por el Señor Ames, reconociendo su labor y lamentando su partida. El Señor Ames, conmovido, se despide de su pupilo y mentor, preparándose para descansar.