La despedida al Indio Solari en Villa Domínico se caracteriza por una afluencia masiva y constante de gente, superando las expectativas de que disminuiría con el tiempo. El clima se describe como una "fiesta triste", con personas llegando desde Uruguay, Paraguay y todas las provincias argentinas.
La gran cantidad de asistentes, incluyendo familias y niños, genera un movimiento impresionante en las inmediaciones. La organización permite el paso en tandas para saludar al féretro, y la gente respeta la indicación de no detenerse, manteniendo el flujo constante.