Se estima que unas 15.000 personas por hora pasaron por el lugar de despedida del Indio Solari, sumando un total aproximado de un millón de personas en filas que se extendían por 70 cuadras.
La organización del evento incluyó múltiples postas de control y la presencia de personal de bomberos, defensa civil y salud para garantizar la tranquilidad y el orden. Se solicitó a los asistentes mantener la calma y disfrutar del homenaje como una "fiesta".
A pesar de la llovizna que comenzó a caer, el flujo de personas se mantuvo constante, con la esperanza de que todos tuvieran la oportunidad de despedirse del ídolo.